
Debemos remontarnos hasta la época romana para encontrar los primeros vestigios de la utilización del corcho para conservar vinos en ánforas. Siglos más tardes, fue un fraile francés, Don Pierre Perignon (XVII) quién redescubriría los beneficios de estos tapones e introduciría su uso hasta la actualidad.

Extraído del alcornoque mediterráneo, el corcho es la corteza que envuelve tronco y ramas. Su recolección no daña en absoluto al árbol, ya que vuelve a producir en poco tiempo de forma natural una nueva capa; creando de esta forma un recurso renovable y sostenible.
Las propiedades naturales del corcho como su ligereza, elasticidad o impermeabilidad; lo convierte en un material de primera calidad para la elaboración de tapones en la industria del vino, licores y cavas. Si bien su uso supone un aumento de coste considerable frente a la utilización de otros materiales como plástico o polímeros; los beneficios naturales representan un añadido de calidad a la conservación e imagen del producto.
En Windrose somos conscientes de la necesidad de desarrollar nuestra actividad de manera sostenible y ecológica, siempre creando destilados de máxima calidad que reflejen el espíritu de nuestro entorno serrano y artesanal.





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