Desde el puerto de Ayamonte en
Huelva hasta el de Garrucha en Almería, casi una treintena de municipios del
litoral andaluz, están acogidos a la Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.)
Caballa de Andalucía. Una tradición pesquera que se remonta en los tiempos
resaltando en la época romana la apreciada salsa Garo o Garúm que se elaboraba
a partir de las vísceras y estaba exclusivamente reservada para la alta
sociedad del momento, de la cual se decía que tenia propiedades afrodisíacas; más
tarde, serían los árabes los que perfeccionaran la técnica de su pesca que
llegaría hasta nuestros días intacta conocida como almadraba.
Aunque su consumo fresco es bien
conocido y está presente en la cultura y dieta mediterránea, son las conservas
de filetes al natural o en aceite, elaborados artesanalmente, las que recogen
el sello de I.G.P. cuyo consumo está extendido por toda España y cada vez es
más conocido fuera de nuestras fronteras.
Los filetes de caballa presentan color blanco grisáceo, textura compacta
y un intenso sabor a pescado azul.
Al natural, en ensaladas,
picadillos o empanadas; su fácil preparación la convierte en un aliado en
nuestra cocina. Basta abrir una lata en cualquier momento para disfrutar de un
aperitivo de calidad certificada. Una cucharada de mayonesa o unas gotas de
aceite de oliva serán más que suficiente para preparar en segundos un plato
rico y sabroso que casará fácilmente con una copa de vino joven y afrutado del
Condado de Huelva.


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