
Uno de los
secretos mejor guardados de Cataluña es el licor conocido como ratafia. Si bien con algunas variantes es elaborado en las costas mediterráneas de Francia e Italia, así como en algunas regiones de Aragón; su consumo no ha traspasado los limites regionales y para la gran mayoría permanece como un intenso y dulce descubrimiento al visitar estas tierras.

Bajo la supervisión del sello distintivo "Denominación Geográfica" se elabora en las cuatro provincias catalanas este licor que tiene como
base nueces verdes maceradas, al cual se le añaden otros ingredientes entre frutos (piel de limón, guindas, clavel rojo), hierbas (menta) y especias (clavo, nuez moscada, canela, etc.), hasta conseguir el sabor característico que varía sensiblemente de una a otra región o productor.

El origen del nombre parece nacer de la frase latina "
rata fiat" que traducido a nuestra lengua significa "así sea"; expresión que se utilizara a menudo para sellar acuerdos o pactos con el vaso alzado y que quedaba ratificada tras un buen trago del licor.
Suele tomarse muy fría, directamente del congelador, servida como aperitivo o digestivo tras las comidas. En Cataluña se celebran varias fiestas anuales alrededor de este espirituoso como la que tiene lugar durante los primeros días de noviembre en
Santa Coloma de Farnes, en la que es posible degustar gran variedades de ratafias traídas de toda la Comunidad.
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