En la vida hay momentos para
todo. Llegados a cierta edad empezamos a comprender que detrás de un día viene
otro, y que el tiempo es un extraño barco que aunque pueda parecer quieto en el
horizonte, nunca ha dejado de cruzar el océano de nuestras vidas. Llegados a
este punto, comprendemos que si sembramos una semilla, en unas semanas veremos
brotar la planta y con el paso de algunos meses tendremos una maceta preciosa
adornando nuestro jardín. Esto siempre ha sido así, pero no es hasta este punto
cuando asumimos con calma este compás de espera, incluso disfrutando de la
dulce dilación, sabiendo que aportará un valor añadido como recompensa al
trabajo y la paciencia.
Solo llegados a este punto, se
nos abre un horizonte de miras totalmente nuevo, en el que somos capaces de
comprender y valorar el tiempo que el artesano ha dedicado a tallar su obra en
la madera o el pinto a su lienzo, y aún más, las grietas que el tiempo ha
surcado ya no parecen defectos sino más bien toques maestros que abren una
nueva dimensión dotando de la profundidad de la vida a la materia.
Justo a partir de este de punto,
de este momento, somos capaces de entender todo lo que un brandy es capaz de
llevar en su cuerpo, como una simple copa puede hablar de ese tipo de sabiduría
que solo se logra con los años y el marcado paso de la vida.
Presentar el Brandy de Jerez no es tarea fácil, quizás debería de empezar hablando de bodegas de renombre mundial, de crianzas y soleras, de tres nombres, Jerez de la Frontera, El puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda que encierran una sabiduría centenaria que reposa madurando año tras año en sus bodegas cargadas de historias y nobleza.
---------------------------------------------
Tras la destilación de vinos
nobles, el aguardiente que gota a gota sale de los alambiques, se recoge en
botas (toneles) de roble americano y se envejece con el tradicional y
característico sistema de criaderas y soleras, propio de la Denominación de Origen
en la cual, asentada las botas unas sobre otras, el destilado va pasando desde
la bota más alta llamada criadera hasta alcanzar la más baja, directamente
sobre el suelo, que se denomina solera.
Los caldos más jóvenes y frutados
alcanzan la denominación Brandy de Jerez Solera tras un año en su recorrido por
las criaderas. El Brandy de Jerez Solera Reserva lo hace durante tres años y el
Solera Gran Reserva a lo largo de Diez. Algunas ediciones especiales llegan a
permanecer incluso siglos dentro de sus toneles esperando hasta alcanzar cotas
de sabor inigualables.
-----------------------------------------------------
Tomar una copa de Brandy es el
inconmensurable placer de dedicarle tiempo al tiempo, hacer un alto en el
recorrido del día y parar el reloj, beber la historia a pequeños sorbos
requiere de toda nuestra atención enfocada en el momento. Es el sabor del
tiempo.
Precioso vídeo sobre el vino y el brandy de Jerez



No hay comentarios:
Publicar un comentario