Cada vez más, vamos
incorporando en nuestra cultura la importancia de un desayuno fuerte y
energético. Empezar el día con un café bebido para después darnos el atracón en
el almuerzo o la cena está claro, o al menos empieza a estarlo, no es un habito
correcto de alimentación. No debemos de saltar de la cama al trabajo. Empezar
bien el día para terminarlo aún mejor, es una tarea que requiere de tiempo y
mimos desde los primeros minutos. Desde que abrimos los ojos en la cama hasta
que salimos por la puerta de casa, hay una serie de pasos que deben de hacerse
sin perder la paz y la tranquilidad acumuladas durante el sueño.
El desayuno, no solo
como la primera ingesta, sino como momento familiar y conciliador, debe de ser
variado y de calidad, renovado día tras día. Si no solemos cenar lo mismo todas
las noches, ¿por qué deberíamos comer todas las mañanas igual?. Frutas, cereales,
huevos y carnes ligeras, verduras, embutidos, quesos, yogures y mantequillas,
combinados en platos fríos y calientes son una buena oportunidad para, desde
primera hora, cuidar nuestro cuerpo y alimentar el espíritu con un arcoíris de
sabores.
Camino Soria (como dice
una de las canciones que más me gustan), en tierras situadas sobre los mil
metros de altitud, nacen unos pastos únicos que alimentan a vacas autóctonas,
con cuya leche se elabora uno de los sabores que mejor funde sobre el pan. La "Denominación
de Origen Protegida Mantequilla de Soria" es un merecido premio a la
tradición, la calidad y la excelencia de una cultura que se ha sabido
transmitir de generación en generación, a golpe de rolda y manzadero.
Manzando la leche con
una paciencia difícil de imaginar en un mundo que parece premiar solo lo
rápido, de esta forma tan autentica, entre aromas a nata fresca y útiles de
madera de olmo y sauce, con todo el tiempo del mundo, va saliendo una
mantequilla con uno de esos sabores que no se pueden explicar con palabras y
valen su peso en oro.
Tres etiquetas, una para cada variedad que ampara la D.O.P., Mantequilla de Soria natural, salada o dulce, un mismo producto y tres sabores distintos para tomarlos tal cual sobre el pan recién hecho, aún caliente, o preparar una salsa para hornear una carne o pescado que de verdad lo merezca.
En cualquier caso, como
lo prefieras, empezar bien el día es más una actitud que una sucesión de
hechos. Éstos pueden ser arbitrarios pero la actitud en siempre decidida.
Feliz día.
Disfruta del vídeo que he seleccionado

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