viernes, 2 de octubre de 2015

Patatas de Prades - Sabor de altura

Todos tenemos esos días en los que sin saber a ciencia cierta por qué, o quizás sí, necesitamos algo más para poder lucir hasta que llegue la hora de acostarnos la más sincera de nuestras sonrisas. Esos días en que vamos a necesitar recurrir a los pequeños trucos que hemos ido aprendiendo con el paso de los años que nos ayudan a ofrecerle al mundo nuestra más cálida expresión y amabilidad. La salud es cierto que entra por la boca, y la felicidad, si agrada a los sentidos, también.

Desde que soy capaz de recordar, en mis primeros años de vida, asocio el miércoles con el día del Sol. Mentalmente, de forma abstracta, la palabra "miércoles" lleva intrínseca el color amarillo y el naranja más intenso, superpuestos uno a otro como discos luminosos que se entrelazan. Y sé por qué.



Como cualquier niño, lejos de saber aún apreciar el sabor de legumbres, guisos o potajes, el miércoles, sí, como todos los miércoles de cada semana, mi madre nos preparaba para comer patatas fritas con huevo, el máximo placer culinario que un niño puede entender. Quizás pueda parecer sencillo, pero intentar reproducir aquel sabor de las que comía de vez en cuando en casa de mi abuela, supone todo un desafío aún hoy en día.


El aceite que elijamos, los huevos más frescos de corral, la sal o incluso los ajos que le añadamos (si las preferimos así), todo esto, puede no ser suficiente si no escogemos las patatas adecuadas. Porque aunque pueden parecer iguales muchas unas a otras, hay diferencias en mayúsculas que suponen un acierto en nuestros platos.

A unos mil metros de altitud, en la Comarca del Baix Camp, en Tarragona, se encuentran los municipios de Prades, Capafonts, La Febró y Arbolí, en cuyas tierras frescas y fértiles, se siembran unas patatas con nombre propio y calidad superior amparadas bajo la Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.) Patatas de Prades. De piel lisa y dura, sabor dulce y persistente y un olor ligeramente acastañado, estas patatas se cultivan de forma tradicional desde hace varios siglos y se recolectan a mano en los primeros días de septiembre, sacándolas de la tierra con sumo cuidado para no dañar tan esperada cosecha. Fáciles de identificar por su apariencia y el sello de la marca de origen "I.G.P. Patatas de Prades", cuando busquemos lo mejor, con el mejor sabor, es toda una recomendación a tener en cuenta.


Mi truco para esos días es éste, tan sencillo como seguro, patatas fritas con huevos; después, cada uno puede añadirle al gusto: ajos, chorizo, pimientos asados o buen jamón en el más afortunado de los casos. La felicidad es una receta sencilla hecha de grandes ingredientes.



Disfruta del vídeo que he seleccionado



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