¿Queso?, sí, por favor, a
cualquier hora y cualquier tipo.
Como no me cansaré nunca de
repetir, además de ser todo un coleccionista de sabores de quesos, probando
todo aquél que se me pone por delante; el queso en si mismo supone un gran
regalo del cielo. ¿Cómo si no íbamos a poder conservar todo lo bueno que hay en
la leche durante tanto tiempo?. Hace ya un buen puñado de milenios que este
pequeño milagro fue revelado a la humanidad, desde entonces, miles de
tradiciones crean por todo el mundo sus propias recetas y con un sin fin de
distintas formas de elaborarlo. Solo en España, contamos con unas 25 variedades
que alcanzan el nivel de distinción que aporta tener Denominación de Origen
propia.
En tierras extremeñas, allá por
donde se juntan las comarcas de Los llanos de Cáceres con la Sierra de Fuentes
y Montánchez, se elabora uno que no necesita ser cortado en porciones. La Torta
del Casar, con su Denominación de Origen Protegida desde el 2003, es sin duda
uno de esos quesos con una personalidad tan intensa como su sabor, con la
singularidad de su alta cremosidad que le confiere toda una presentación
característica fácil de reconocer.
Cortado o abierto en forma de
tapadera, al abrirlo deja ver el secreto untable que guarda en su interior. Con
colores que van desde el amarillo al ocre en el exterior de una corteza
semidura, en el interior una pasta untuosa espera lista para ser extendida
sobre pan, mientras un olor intenso va desvelando el proceso de cuajo natural
elaborado a partir de los morados pétalos del cardo silvestre.
Como es de imaginar, un vino
espumoso resulta la mejor compañía para saborear tan distinguida torta: las
burbujas limpian con cada sorbo nuestro paladar y olfato, degustando cada nuevo
bocado con la misma intensidad que el primero.----------
Quesos, quesos y más quesos, como
dijo Homero: "Mi queso, mi vino, mi pan."
Disfruta del vídeo que he seleccionado

No hay comentarios:
Publicar un comentario