El
licor de guindas es sin duda uno de los más extendidos y elaborados por toda
nuestra geografía de forma tradicional. No en vano, las propiedades de las
guindas son ya bien conocidas desde los tiempos de la antigua Grecia, y
representan uno de los mejores recursos naturales para la prevención de enfermedades cardiovasculares así como
una importantísima fuente de antioxidantes.
Tomado
con moderación, el aguardiente o licor de guindas supone una excelente forma de
conservación para uno de los frutos más delicados
y beneficiosos que se conocen.![]() |
Las recetas conocidas para su preparación son muchas, si bien
todas tienen en común la elección de un buen aguardiente como base, frutas
siempre bien limpias y sin rabillo, azúcar al gusto y otros ingredientes como canela, clavo, limón
o nuez moscada, para conseguir sabores peculiares y originarios. Sea cual sea
la receta, uno de los pasos claves para conseguir el mejor sabor es el proceso de maceración de la fruta:
lento y esmerado.
El
resultado final es un baile de elementos en el que la fruta ha adquirido toda
la fuerza y calidad del aguardiente; cediendo a cambio, el sabor, la dulzura y
el rubí de su elegancia.
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