jueves, 7 de marzo de 2013

De bellotas. Sabor Ibérico

        Pocos frutos gozan en nuestros días de la fama y el reconocimiento que se merecen. En el caso de la bellota de encina, su reputación y calidad ha llegado hasta nuestros días encumbrada de la mano de los productos derivados del cerdo ibérico criado y alimentado en las dehesas andaluzas y extremeñas. El distintivo “de bellota” es sin duda, un añadido de distinción y sabor insuperables.



         Tradicionalmente, no sólo han sido consumidas por el ganado. En la mesa típica ibérica, las bellotas dulces han estado presentes habitualmente tal cual, crudas o bien cocidas o asadas. Del mismo modo, son muchas las recetas que incorporan este fruto para crear postres, dulces y licores. La harina de bellota fue muy apreciada antaño para la elaboración de pan. Es un alimento rico en hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales.


        El licor de bellotas es, sin lugar a dudas, uno de los grandes exponentes que también ha contribuido al buen nombre de los productos de la dehesa. Su color, oro viejo, y su aroma y sabor; transmiten toda la esencia de este espirituoso cargado de tradición y prestigio.

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