Manzanilla,
poleo, tomillo, romero o hinojo; son sólo una pequeña nuestra de las más de 40
plantas que pueden llegar a formar a parte de una de las recetas más
disfrutadas y apreciadas en el mundo de la licorería y destilados. Sin duda
alguna, sus propiedades naturales, sabor y aroma; lo convierte en un aliado de
gran reconocimiento en las sobremesas mejor cuidadas.
Las
propiedades naturales de todas estas plantas, son desde la antigüedad bien
conocidas. Tradicionalmente han sido usadas como grandes benefactoras para los
procesos digestivos favoreciendo la buena absorción de los alimentos y su tránsito
intestinal.
Orujo
de hierbas, aguardiente de hierbas o licor de hierbas, son algunos de los
nombres que geográficamente va adquiriendo la receta por nuestro país y que
constatan el éxito de su uso sin que realmente se produzcan grandes cambios en
su forma de elaboración.
Servido
en vaso de chupito (unos 2-3 cl) y siempre muy frío, resulta un trago
irresistible, fresco y saludable; con unos resultados inmediatos. Es
recomendable presentarlo en su botella, previamente bien enfriada, para evitar
tener que añadirle hielo, que diluye el sabor y las características propias de
un buen licor cuidadosamente macerado.


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