
Al igual que ocurre en otras
zonas de España, especialmente en Andalucía; en la comunidad de Madrid, en un
pueblo situado al sureste de la capital;
el anís o aguardiente de anís se viste
de gala y se le reconoce por nombre propio:
Chinchón, con Indicación Geográfica
Protegida desde 1994; poniendo en alza la tradición centenaria de su elaboración,
la calidad y la distinción que lo llevo en
1883 a distinguirlo como
proveedor oficial de la Casa Real.

Y es que no es para menos, cuenta
en su palmarés con dos medallas de oro de las Exposiciones Universales de
Chicago en 1883 y Paris en el 1900. Macerado y destilado en
alambiques de cobre,
es una de las bebidas espirituosas más reconocidas fuera de nuestras fronteras,
con exportaciones que superan los
dos millones de litros anuales a países como
Islandia, Filipinas y todos los Latinoamericanos.

Para la localidad que le da
nombre es mucho más que un negocio o un trabajo para sus habitantes; la
creación en 1911 de la
Sociedad Cooperativa Alcoholera de Chinchón supuso para
el pueblo un motor de dinamismo social y una ventana por la que asomarse al
mundo y dar a conocer la cultura y costumbres de sus gentes.

Más allá de las tradicionales
combinaciones y los
dulces de toda la vida, un nuevo perfil se dibuja acorde
con las nuevas tendencias;
maridajes llenos de imaginación y recetas creativas
que sabrán mantener en boca de todos el sabor de una marca que ha perdurado
durante generaciones y que bien seguro conocerá muchas otras nuevas.
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