Anoche decidí no salir y quedarme
en casa. Había estado todo el día trabajando y lo que más me apetecía era
disfrutar de una cena en la paz y tranquilidad que solo a veces es posible
encontrar en nuestro propio hogar. Con esta disposición de espíritu me metí en
la cocina y preparé una de esas recetas que no vienen escritas en ningún libro
y que casi con toda seguridad nunca más conseguiré repetir. A sentimiento,
preparé un pollo al horno con todo lo que fui encontrando por la despensa y
cuando consideré que la guarnición ya estaba lista, abrí varios botes de
especias y hierbas aromáticas hasta que pensé que había encontrado el
equilibrio en el aroma.
220ºC. y 25 minutos después la mesa
estaba puesta, una buena película elegida y lista para comenzar. Todo estaba en
su sitio y en perfecta armonía, ¿todo?. Un "detalle" llevaba dando
vueltas y vueltas a mi cabeza incapaz de llegar a ninguna decisión: ¿qué vino?.
A medio camino entre carnes rojas y pescados, para este contundente pollo con
aromas de la Provenza no podía fallar en la elección. En "tierras de
nadie" un rosado quizás hubiese sido la mejor solución. Finalmente decidí
apostar fuerte y sobre seguro: vino tinto crianza D.O. Rioja.
Decir Rioja es sinónimo de vinos
de gran calidad que son reconocidos en todo el mundo por la marca de su
Denominación de Origen y están presente en cualquier enoteca que desee ser
llamada así. 63.593 hectáreas del norte de España regadas por el alto Ebro en
tierras de La Rioja, Álava y Navarra mágicamente colocadas a medio camino entre
el clima mediterráneo y el atlántico con unos suelos arcillosos que producen
unos 300 millones de litros anuales en «un amplio abanico de vinos con
personalidad diferenciada en el marco de una identidad común perfectamente
reconocible».
Cuenta desde 1925 con el Consejo
Regulador más antiguo de España, salvaguardando la calidad y procedencia de sus
caldos. Solo 14 tipos de vides, cinco
para los tintos y 9 para blancos, son permitidas bajo el amparo de la D.O.
agrupando la producción en cuatro etiquetas: vino joven, crianza, reserva y
gran reserva. Algunas botellas están catalogadas como de las más caras de
España con precios que superan los 1000€.
Como es de suponer, la cena, sin
comer demasiado, fue todo un éxito; dejando el espíritu en ese estado de gracia
que hace del sueño el más dulce de los postres cerrando de este modo un día
completo con un profundo sabor hogareño.
Disfruta del vídeo que he seleccionado
Vinos de España, Vino de Volcanes

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